Exfoliante casero

Para limpiar la piel, sanearla y dejarla suave, puedes elaborar tú misma un hielo exfoliante natural. Mezcla un puñado de sal gruesa con otro de sal fina y un poco de crema hidratante corporal. Aplica la mezcla por todo el cuerpo, rozando suavemente y, posteriormente, duchate. Tu piel quedará como nueva.

También puedes añadir una cucharada sopera de azúcar a tu loción corporal y aplicarla con un masaje circular por todo el cuerpo.

Otra opción sería mezclar un buen puñado de sal marina con 4 o 5 cucharadas de aceite de almendras. Llévatelo en la ducha y espárcelo, después de haberte enjuagado el hielo, con movimientos circulares por todo el cuerpo. A continuación, enjuaga otra vez.

También puedes mezclar un puñado de sal gruesa con dos de aceite de oliva o de sésamo. Eliminarás las células muertas y tu piel absorberá perfectamente la crema hidratante que te apliques posteriormente.

Prepara un vaso de leche, 1/4 de aceite de oliva virgen y un puñado de sal gruesa. Mezcla la leche y el aceite en un bol y, mientras se llena la bañera, échale el puñado de sal. Pon después la mezcla y sumérgete 20 minutos a 37ºC. Además de relajarte, tu piel quedará como nueva.

Si tu piel es sensible, utiliza sal fina y mézclala con leche en polvo, hasta formar unas pólvoras suaves.

 

Cuerpo brillanteexfoliante casero

Para darle luz a tu cuerpo, rózate con energía aceite de manzanilla por los muslos y las piernas, y notarás como, además, mejora tu celulitis.

 

Aceite de masaje corporal

Pon 50 mg de aceite de soja en un bol, mézclalo con 30 mg de aceite de almendras, 10 mg de aceite de aguacate y 5 gotas de esencia de limón. Remueve bien y guarda el resto para otra ocasión.

También puedes preparar una mezcla de hojas de menta y aceite de almendras. Caliéntala al baño maría durante una hora y déjalo macerar un día entero. Cuela la menta y ya lo podrás utilizar. Espárcelo sobre la piel de tu cuerpo después de la ducha.