Los Omega 3 son unos ácidos grasos esenciales son vitales para el buen funcionamiento de nuestro organismo y sin embargo, a pesar de ser indispensables, nuestro cuerpo no es capaz de producirlos por sí mismos, por lo que es necesario adquirirlos mediante la alimentación, lo que es bastante poco frecuente, al menos en la cantidad necesaria.

El Omega 3 es un nutriente que influye directamente en nuestro sistema inmunológico, por eso es esencial para nuestra salud; es un antiinflamatorio natural y sin él en nuestra dieta, es muy probable que nuestro riesgo de enfermar sea mayor, al igual que de sentir molestias o dolores asociados a pequeños procesos inflamatorios, no siempre de importancia médica. Reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, agiliza la comunicación neuronal y contribuye al buen funcionamiento de nuestras retinas.

En cosmética, el Omega 3 es utilizado para combatir algunos problemas dermatológicos como el acné, alergias, rosáceas, eczemas y psoriasis, además de prevenirlos. También ayuda a que la piel permanezca hidratada por más tiempo, además de tener un efecto alisante, actuando como tensor natural a la vez que nutre y regula el exceso de grasa, manteniendo el brillo natural del la epidermis.

Omega 3 esencial para la salud y la belleza

La mayor concentración de Omega 3 se haya en los pescados de agua fría, aunque también podemos encontrarlo en otros alimentos de origen vegetal. Anchoas, arenques, salmón, sardinas, atún y pez espada son ricos en Omega 3, así como una gran parte de los mariscos, los crustáceos de cuerpo alargado, como langostas, bogavantes, cigalas, langostinos, gambas, etc… también el caviar y la trucha tienen estos ácidos grasos. Otros pescados lo tienen pero en una menor concentración.

Entre los vegetales, el producto que tiene una mayor concentración de Omega 3 es el aceite de linaza, también está presente en otros aceites, como el de nuez, pero a la misma cantidad, tiene comparativamente sólo un 25%. Está presente en las semillas de soja, espinacas, pepinos, fresas, coles y en la lechuga.

Dada su baja concentración en la mayoría de los alimentos, excepto en el pescado azul, es muy habitual tomarlo en forma de cápsulas o “perlas” pero hay que tener ojo al escogerlas y fijarnos en la composición, porque muchas de ellas tienen una concentración tan baja que es como tirar el dinero.