El argán también se le llama el oro liquido para el cabello y la piel.

Es un aceite vegetal extraído de las semillas del árbol de argán con originarios de Marruecos. Gracias a sus antioxidantes y vitaminas, -entre otros beneficios -fortalece el cabello, ayuda a reparar su textura, lo que hace que sea más brillante e hidratado.

pelo brillante

¿Pero cómo sabemos que el aceite de argán que queremos comprar es de buena calidad?

Demasiados ingredientes significan impureza. Si te pierdes en el largo listado de ingredientes no esperes buena calidad. En el listado busca que ponga solo 100 % aceite de argán, 100% argania spinosa.

La botella transparente hace que la luz rompa las mejores propiedades del aceite. Por lo tanto la mayoría de los productos de calidad tienen una botella de color oscuro.

En cuanto al precio, el aceite de argán no es de fácil elaboración porque se extrae de frutas crudas. Esto no signífica que lo más caro sea lo mejor, – puede que se pague más por el marketing y empaquetado que por el producto en sí. – pero tampoco esperemos grandes resultados de un producto demasiado barato y aparentemente autentico.

Si el producto tiene mal olor evidentemente hay que evitar comprarlo, ya que puede que sea muy antiguo. (Para mantener el aceite fresco nunca lo dejes destapado.) Si tu aceite tiene un olor muy intenso y delicioso es muy probable que esto se destinara a uso culinario y no dará el resultado esperado para la piel o cabello. El aceite de argán sin ningún olor también es muy sospechoso, ya que el proceso de desodoración a altas temperaturas hace que pierda sus propiedades. El olor de los aceites biológicos varían dependiendo de la temporada. Los lotes que se hacen en primavera o verano tienen un aroma muy liguero y en otoño e invierno más natural y profundo. Si tu botella tiene un olor más aromático, notarás que este olor es parecido al de la nuez o las avellanas.

La textura tiene que ser suave y blanda, desapareciendo en la piel una vez utilizado y no tener una sensación grasienta, pegajosa, sino más bien un efecto calmante.

El aceite demasiado refinado no tiene ningún sedimento en el fondo de la botella, en cambio el autentico aceite siempre tiene un fino poso y parece un poco turbio. El color puede variar entre amarillo y marrón verdoso claro.