Cualquier operación comporta unos riesgos, por mínimos que sean, y no todo el mundo es apto para someterse a cualquier tipo de intervención. Empezando por el hecho de que bastantes operaciones de estética se sustentan en problemas de autoestima y en complejos que no van a desaparecer por más que la persona entre en quirófano. Los cirujanos suelen rechazar este perfil como posibles pacientes, ya que ante todo son profesionales de la salud y priorizan su estabilidad psicológica aconsejándole otras vías que no sean la quirúrgica para resolver el problema. Por no mencionar el hecho de que ningún buen profesional médico expondría a riesgo (por pequeño que sea, como decíamos) a su paciente si cree que los beneficios no van a superar los posibles inconvenientes. Así que este tipo de personas no son candidatas a una cirugía.

Cirugía de párpados

La solución de la cirugía de párpados

Los perfiles que sí están indicados son aquellos individuos que poseen estabilidad psicológica y un buen estado de salud general. Enfermedades como la hipertensión, por ejemplo, añaden algo de riesgo a la intervención aunque con un buen control previo y posterior de la enfermedad y de su posible interferencia con la cirugía es suficiente para garantizar un buen resultado y que el proceso no afecte negativamente al estado de salud de la persona.

Otro aspecto que se tiene en cuenta es la intención del paciente. ¿Qué quiere conseguir con la operación? Porque se rechaza de plano toda aquella persona que quiera “tener los ojos como (…)” o que quiera conseguir la perfección. La blefaroplastia no tiene por objeto que el paciente se asemeje a tal o cual persona y, en cuanto a lograr la perfección, es un imposible empezando por el hecho de que cada individuo tiene su propia concepto de perfección.

La cirugía de párpados sí está indicada para aquellos que quieren conseguir una mejora ostensible en el aspecto de sus ojos, una mejora que además perdura en el tiempo y en algunos casos puede ser permanente. En cuanto a la edad del paciente no existe un criterio mínimo para poder acceder a la operación. La mayoría de pacientes que se someten a la blefaroplastia suelen tener más de treinta y cinco años, aunque también pasan por quirófano pacientes más jóvenes en tanto en cuanto el exceso de piel y grasa en los párpados puede ser un factor genético, de modo que puede manifestarse en edades tempranas.

Fuente: Doctor José Nieto