Cualquiera que haya llevado alguna vez gafas, ni que sean de sol, sabe que llevarlas puede ser incómodo e incluso molesto. Las desventajas son muchas, desde que se puedan romper y haya que comprar un par nuevo hasta pequeñas heridas producidas por las patillas o reacciones alérgicas de la piel. Por suerte, las gafas no son la única solución que existe para solucionar los problemas de visión.

 

Las lentillas

Las lentes de contacto presentan varias ventajas respecto a las gafas. Al colocarse directamente en el ojo, no existe la distorsión creada por la distancia entre el ojo y el cristal de las gafas. Ese es uno de los principales beneficios, al que deben sumarse el hecho de que resultan muy discretas. Además, dado que actualmente el mercado ofrece lentillas graduadas de colores (tanto de colores naturales como verdes y azules como colores de fantasía como lilas o motivos de tigre), también resultan un gran complemento de moda. Gracias a este tipo de lentillas, uno puede cambiar su aspecto por un día (o muchos) y conseguir una mirada felina perfecta para un disfraz.

Las lentillas son aptas para prácticamente todo el mundo. Aunque suelen empezar a utilizarse sobre los dieciocho años, los niños también pueden utilizarlas. No es algo especialmente recomendable, porque es complicado conseguir que un niño sea lo suficientemente responsable para cuidar de sus lentillas, pero es una buena solución para casos excepcionales.

El principal aspecto negativo de las lentillas es que estas se desgastan con el tiempo. Existen diferentes tipos de lentillas, dependiendo de su durabilidad. Las hay que duran hasta un año, otras que duran un mes y otras que son de uso diario. La elección de unas u otras dependerá del uso que cada uno vaya a darles.

 

Cirugía ocular LASIK

La cirugía de ojos LASIK es un procedimiento que utiliza un rayo láser debajo de la aleta corneal para remodelar la córnea (la parte frontal transparente que cubre el ojo). De esta forma se consigue acabar con los problemas de visión del paciente y eliminar la necesidad de gafas o lentes de contacto.

Esta es la opción más cómoda, pero hay que tener en cuenta que no todo el mundo es apto para someterse a este tipo de operación. Las condiciones básicas son gozar de una buena salud y haber tenido una visión estable durante el último año. Antes de tomar una decisión, es importante consultar con un especialista para que nos explique qué esperar exactamente y nos confirme si somos un buen candidato.