Se ha escrito mucho sobre la blefaroplastia (conocida más popularmente como cirugía de párpados), cuáles son sus objetivos, quién es el candidato ideal… Todos estos son temas que están bien cuando uno empieza a informarse sobre la mejor forma de acabar con los párpados caídos y las bolsas de los ojos, pero en el caso de aquellos que tienen claro que quieren pasar por quirófano, toda esa información se queda corta.

A la hora de someterse a cualquier tipo de cirugía, la principal preocupación del paciente es informarse sobre qué debe hacer (y qué no debe hacer) para prepararse para entrar en quirófano. Estos son los consejos básicos que debes tener en cuenta para prepararte para esta operación:

Tener compañía antes. Ni una clínica ni un hospital es un lugar donde a alguien le guste estar solo, por lo que es buena idea contar con algún familiar o algún amigo que pueda quedarse contigo la noche después de la operación.

Contar con compañía después. Después de la operación no podrás conducir, de modo que es necesario contar con otra persona que pueda llevarte a casa al salir del hospital.

No tengas prisa por volver a tu rutina. Por muchas ganas que tengas de recuperar tu rutina diaria, no debes forzar tu cuerpo. Por eso es importante que cuando elijas una fecha, lo hagas teniendo en cuenta tu calendario laboral. Debes poder tomarte algunos días libres sin problemas para recuperarte. Algunas personas tienen los ojos secos después de la cirugía, algo que rara vez dura más de dos semanas. En el caso de que esto dure más de dos semanas, debes consultar a tu médico.

Tener todo lo necesario en casa. En casa, debes tener los siguientes elementos a mano:

  • Cubitos de hielo.
  • Bolsa de hielo. Una buena alternativa si no tienes ninguna a mano son las bolsas de alimentos congelados, como por ejemplo guisantes.
  • Gasas pequeñas.
  • Gotas para los ojos o lágrimas artificiales. Cada persona es diferente, de modo que a la hora de elegir un tipo de lágrima artificial, es recomendable consultar con tu médico.
  • Paños y toallas limpias.
  • Analgésicos. Nunca está de más tener algunos analgésicos en casa, sobre todo después de someterse a un proceso quirúrgico, para combatir el posible malestar derivado de la intervención. Es imprescindible consultar con el médico qué tipos de medicamentos son adecuados para la situación, ya que hay algunos que no deben utilizarse por riesgo de hemorragia.

Fuente: Blefaroplastia