Se acercan la primavera y lasa vacaciones de Semana Santa, dos factores que hacen que muchas de nosotras ya estemos empezando a pensar en la preparación de nuestro cuerpo y nuestra piel para el primer contacto con la playa y los rayos solares.

Las primeras exposiciones al sol pueden crear una agresión traumática para la piel si no se toman unas debidas precauciones y no se hace de la forma correcta, por lo que lo mejor es hacer un planning de preparación de nuestra piel para los primeras sesiones de tomar el sol y evitar así rojeces, quemaduras, tonos irregulares o manchas y por supuesto, evitar quemaduras, todo lo cual puede, como mínimo resultar incómodo, antiestético o derivar en problemas de una mayor importancia médica.

La piel de nuestro cutis y cuerpo es un organismo vivo, formado por células que, con el paso del tiempo se acumulan en la superficie y van dejando de realizar sus principales funciones, lo que puede ser causa de manchas y problemas de coloración tras la exposición a los rayos solares. La forma de prevenir y evitar las manchas y las irregularidades en el tono del moreno es realizando exfoliaciones previas al verano; de esta forma eliminaremos las células muertas de las capas superficiales de la piel y favoreceremos un moreno más rápido y más homogéneo.

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Lo que nunca debemos olvidar es la protección de la piel ante los posibles efectos de los rayos solares. El uso de protectores es fundamental aunque nos preparemos correctamente. Cuidar la alimentación es importante, porque ayuda a nutrir la piel desde dentro, al igual que una hidratación correcta, ya que la sequedad es una de las principales causas de los efectos del envejecimiento de la piel. Los aportes vitamínicos también nos pueden ayudar; frutas como los cítricos, la sandía, melón, zanahoria o alimentos que aporten omega 3 son aliados perfectos, pero no excluyen la necesidad de una buena protección solar en nuestras exposiciones a los rayos.