Una de las modas relacionada con la estética que más se está extendiendo entre la población es la de llevar tatuajes en la piel (la edad en la que una persona se realiza su primer tatuaje es cada vez más temprana).

Sin embargo, no todos se atreven a marcarse de por vida con tinta (aunque exista el láser eliminatorio suele ser un tratamiento caro y muy agresivo contra la piel).

Es por esto que muchos optan por los llamados “tatuajes temporales”, realizados con calcomanías (tienen mucho éxito entre el público infantil) o con henna (hasta ahora la forma más natural y segura de marcarse la piel).

La henna es un tinte natural que se utiliza en lugares como la India, Oriente Medio y Pakistán, entre otros, para dar color a la piel y el cabello (es muy común que si realizamos un viaje a uno de estos lugares volvamos con una parte de nuestra piel pintada).

Tatuajes de Henna

Sin embargo, a pesar de la buena fama que tiene este tinte ya han saltado varias alarmas relacionadas con personas que lo han utilizado y han sufrido de ampollas, alergias o incluso intoxicaciones.

El problema está en realizarse el tatuaje en un lugar o por una persona no autorizada y es que aunque cueste algo más, siempre hay que acudir a un centro de estética o de tatuajes autorizado para asegurarnos que no corremos peligro.

El problema está en que muchas personas confían en vendedores ambulantes y puestos de ferias donde se les asegura que se trata de algo seguro y que no daña la piel, siendo completamente falso ya que muchas veces la henna está adulterada y en malas condiciones.

Es por esto que si queremos realizarnos un tatuaje de henna hay que acudir a profesionales, los cuales nos explicarán el tiempo que lo tendremos en nuestra piel y como tenemos que cuidarlo para no tener ningún problema de salud.