La alopecia androgenética es la más común entre hombres la oferta publicitaria recomienda todo tipo de tratamientos pero el implante capilar sigue siendo el más confiable.

Perder entre 50 y 100 pelos al día es considerado normal, perder más que esto y no ser capaz de regenerarlo es lo que conocemos como alopecia o perdida de pelo. Según las estadísticas un 20% de los hombres de 20 años sufren esta patología, un 30% de varones de también y así sucesivamente. A medida que van pasando los años, el individuo aumenta sus posibilidades de perder el cabello.

Es siempre recomendable al notar las primeras señales consultar con un especialista del sector médico, puesto que la alopecia puede tratarse dependiendo de su naturaleza y también existen situaciones en donde la caída de pelo es sólo puede ser un síntoma de otro problema de salud y se recomienda que por seguridad se realice siempre una analítica completa para descartar otras condiciones.

Para tratar la alopecia existen todo tipo de tratamientos, lociones, champús, medicamentos e injertos capilares.

El problema con los tratamientos y productos de carácter tópico radica en que no existen estudios suficientemente confiables para determinar su efectividad. De muchos champús, lociones y tratamientos realizados en centros de estética no existe evidencia científica que verifique si cumple lo que promete, sin embargo se ha determinado que es improbable que la alopecia pueda ser solucionada mediante el uso de productos cosméticos.

Sobre las opciones de medicación para tratar la calvicie masculina tradicional el Dr. Joan Ferrando, profesor titular de dermatología de la Universidad de Barcelona, señala que “para la calvicie común existen 2 fármacos rigurosamente comprobados que son eficaces: minoxidil tópico y finasterida oral (no admitido sanitariamente en la mujeres por peligro de teratogénesis). Otros como aminexil, vasodilatadores tópicos, inhibidores naturales de 5-alfa-reductasa”. Para que estos medicamentos realmente funcionen deben utilizarse para toda la vida.

La opción más fiable para los afectados es el trasplante de pelo. Este procedimiento se realiza bajo anestesia local y tiene un efecto permanente. Básicamente se implantan uno a uno pelos de la nuca del paciente en donde corresponda a sus necesidades (las zonas más frecuentes son las populares “entradas” y la “coronilla”). Los resultados estéticos son bastante naturales. Tiene un coste de entre 3.000 y 6.000 euros, los cuales se pueden considerar mejor invertidos en el implante que en medicamentos ya que se calcula que en cuatro años de tratamiento con pastillas ya se ha gastado una cantidad similar y los resultados pueden ser menos favorables.

El candidato ideal para el trasplante de pelo tiene que tener abundante pelo en la zona de donde se van a extraer los cabellos que se desean injertar. En algunos casos es necesario tener algo de paciencia ya que el pelo injertado puede tardar en salir entre ocho meses y un año. No se puede esperar un cambio radical en casos donde la alopecia del paciente es muy severa, ya que se utiliza más bien para cubrir zonas de calvicie de tamaño moderado.

Existen dos técnicas populares para realizar un trasplante capilar. Una se denomina la tira y la otra el FUE. La tira consiste en extraer de la parte trasera de la cabeza una tira de piel con pelo (puede tener entre 1 y 1,5 centímetros) y proceder a suturar esa parte, este procedimiento deja una cicatriz apenas perceptible. Por otro lado, el FUE  se realiza rasurando la zona de donde se van a extraer posteriormente las unidades de una en una y proceder a su integración en la zona deseada. Ambas técnicas cuentan con la ventaja de que el pelo trasplantado seguirá creciendo en su nueva ubicación de por vida.